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Tema: Cosas curiosas.....

  1. #301
    “Eslow fud”. Hay que ver que comedura de tarro con tanto nombre en inglés de allá arriba.

    Aquí lo importante es simplemente comer; así en seco. Quizás porque los españoles hemos pasado tantas estrecheces alimenticias que la carencia ha quedado grabado en nuestro ADN. Pero sí que es cierto que, comer se come, pero las diferencias empiezan en cómo se come.

    Ahora las familias ya ni tan siquiera comen juntos. Unos se llevan el taper (otra palabreja que es la tartera de toda la vida) al curre; otros no coinciden en los horarios, bien por circunstancias laborales bien por los atascos que sufrimos gracias a la gestión karmenita, y otros simplemente porque en el uso de sus derechos comen cuando les da la gana y dónde les apetece. Antes no. Antes el llegar tarde a la mesa podía costarte un coscorrón de esos que ahora deben dejar traumatizados a los chicos para toda la vida. No podías quejarte del lugar que te asignaban. No podías dejar nada en el plato porque eso suponía tener asignada esa comida para toda la semana. Pero sobre todo se comía sin prisas y se hablaba. Se hablaba en familia y todos estaban al día de los problemas y alegrías familiares. Pero eso era antes, cuando parece que todos éramos tontos.

    Ahora hablando de los velatorios a los que ha hecho mención nuestra querida faraona unas casillas más arriba, se me viene a la cabeza un hecho que llegó a ser tan habitual que terminó siendo un dicho que nos ha llegado hasta el presente.

    Se trata de eso de “cargar a uno el muerto”.

    Antes el personal se moría lo mismo que ahora, solo que en general se enteraba todo el mundo, y el paso de “la frontera” era visto como algo natural, dolía a quien tenía que doler, pero se era consciente de que tenemos fecha de caducidad.

    Lo malo es que teníamos la manía de entregar el petate en nuestra casa ( en aquellas calendas las casas tenían propietario y se respetaba) y los velorios suponían un alivio para la gazuza popular. Allí, con el difunto de cuerpo presente se montaban unos convites dignos de esas cosas que ahora llamamos catering. Pastas, bollos ( muchas veces rancios), algo de embutido de la matanza, vinito, anís para las señoras servido en unas copas tan diminutas que se corría el riesgo de tragárselas si se escapaban de los dedos, alguna tortilla de patata, etc. Allí se soltaba el famoso “es que no somos nadie” , el “qué bueno / a era” y luego, como siempre, las féminas a ponerse al día de los chismes del pueblo, los jóvenes a hacer picardías a costa de la mozas, los maduros a charlar de cómo venía la cosecha ese año, y los viejos a ver con tristeza como desaparecía otro de su quinta y ya quedaba menos, pero qué bueno estaba el jodido anisette. Lo dicho, “el muerto al hoyo y el vivo al bollo”.

    Como siempre pasa en estas cosas había verdaderos profesionales de la supervivencia especializados en los convites de bodas y velatorios. Siempre aparecían como amigos de alguno de los protagonistas, y en el caso de defunciones evidentemente nadie podía descubrirlos.

    Lo malo es cuando el fiambre no era conocido ni tenía raigambre en el municipio y se le ocurría ir a morirse allí. Entonces las cosas cambiaban y todo el mundo trataba de “quitarse el muerto de encima”.

    En estos casos, por ley, era el ayuntamiento el que corría con los gastos del sepelio, que por otro lado solía ser el más barato, de los de “todo a cien”; pero que siempre suponía un gasto no calculado para el erario municipal. Así que cuando esto ocurría los muertos solían “cambiar de ubicación” con relativa frecuencia. No era extraño que los paisanos silenciasen el descubrimiento del difunto y al amparo de la noche lo depositasen en terrenos del municipio vecino para que fuesen ellos los que “cargasen con el muerto”.

    La verdad es que los españoles siempre hemos sido muy “espabilaos” para “quitarnos el muerto de encima”.

  2. #302
    No ha venido ni el Tato.

    Antonio Sánchez, El Tato, fue un torero sevillano que no se perdía una. Estaba en todos los carteles y en los eventos sociales de la época. Era tan habitual en las corridas de toros del siglo XIX que incluso tras perder la pierna por una cornada acudió a la plaza porque quería volver a torear. Después de varios intentos, asumió su fracaso y se apartó de la vida pública. Su nombre no pasó a la historia como gran torero, pero es de los más mencionados en todo tipo de expresiones populares.
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  3. #303
    Más feo que Picio.

    El que es uno de los arquetipos más reconocidos de la fealdad era un zapatero de Granada que había sido condenado a la pena de muerte. La noticia del indulto le provocó tal impresión que perdió el pelo, las cejas y pestañas y su cara se deformó, llenándose de tumores. El filólogo Sbarbi y Osuna habló con personas que conocieron a este malogrado zapatero que no sabía tomarse las buenas noticias y en su libro Gran diccionario de refranes asegura que ahí no acabó su desgracia. Picio, tras ser perdonado, se trasladó a Lanjarón (municipio de Granada), de donde fue expulsado por no entrar jamás a la Iglesia ya que no quería quitarse el pañuelo con el que ocultaba su calva. Finalmente, regresó a Granada, donde murió poco después.
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  4. #304
    “Picios” llamaban los milicos de aviación a los Aviocar cuando comenzaron a operar, por lo angulosos y “feotes” que parecían. Luego a los del SAR se les añadió un enorme radar justo en la punta del morro. “Fofitos” quedaron inmediatamente bautizados…. Y todavía por esos cielos de Dios andan volando.

    Aunque parece ser que este apartado del foro no mueve pasiones ni discusiones por presuntas discriminaciones judeo-machistas ni hay choques entre “mandos” y “subordinados”, y que se sepa, ninguno de los que aportamos alguna cosilla cobramos ni un solo céntimo, voy a tratar de contar de que manera tan curiosa un servidor de los servicios municipales contra incendios fue capaz de salvar una vida frustrando un posible suicidio, y todo debido a una humilde paella.

    Cuenta uno de los mejores jefes de bomberos del Excelentísimo Ayuntamiento de Madrid ( ahora simplemente “ajuntamiento podemistoide”) que ocurrió una mañana ,a esa hora en que dependiendo del hambre que se tenga pasamos de la mañana a la tarde, que se recibió una llamada anunciando que había un gachó agarrado a la parte exterior de la valla del viaducto madrileño, ese puente elevadísimo que salva el barranco donde nació Madrid.

    En esos casos siempre se procura llevar en la dotación a ese bombero cachazudo, tranquilón, capaz de pasarse horas y horas hablando o contando como un balón salió de las botas del delantero y entró justamente por la escuadra de la portería contraria. Es decir, el que es capaz de aburrir a las ovejas cuando se pone a discurrir o a hablar. En este caso lo llamaremos Felipe.

    En poco más de cinco minutos ya estaba la dotación frente al opositor a suicida. Mientras, quien podríamos llamar Alfonso ( alias Pirri porque pronunciaba las erres como si fuesen ges y servía de cachondeo a los colegas) quedaba en Parque terminando de preparar una inmensa paella con la que llevaba meses dando la tabarra y haciendo apuestas con valencianos, murcianos y alicantinos ( aquí hay de todas las etnias y rincones de las Españas y todos saben hacer la paella mejor que el vecino).

    Se llegó en silencio, sin las aturdidoras señales acústicas para tratar de no alterar más a quien ya bastante alterado está. Se retiró a los sufridos policías y a todo aquel que luciese su reglamentario uniforme por eso de no alterar los nervios con la autoridad. Felipe se quitó el chaquetón de intervención dejando a la vista una camiseta blanca de tirantes totalmente antirreglamentaria. Parecía un churrero de Carabanchel de casi dos metros de altura, el pelo cortado a cepillo, músculos potenciados por el bricolaje casero( eso decía él) y con un palillo en los labios.

    Mientras el suicida, agarrado al borde, se agachaba amenazando que se tiraba al vacio e insultaba a voz en grito a todos.

    Felipe se fue acercando fumándose un cigarro con más arte que el James Dean ese de las películas; y lo mejor de todo es que no fumaba.


    Ya está. No me digas nada. Tú estás casado o la “pantera” te ha colocao la cornamenta. ¿Mujeres?....¡si yo te contara !- y empezó con una historia macarrónica sacada de un sainete de Arniches.


    Pero el futuro suicida no cedía. Cuando Felipe trataba de ganar algún metro aquel hombre se ponía más nervioso y no dejaba de hacer movimientos que le podrían hacer perder el precario equilibrio y caer al abismo para romperse la cabezota en el asfalto madrileño.

    Felipe trató de cambiar de argumento, ya que a esas alturas todavía nadie sabía cuál era el origen de semejante actitud en aquél hombre, y comenzó a hablar de las excelencias futbolísticas del Madrid, arriesgándose que el individuo fuese del “Aleti”. Otro sermón incongruente incluso tratando de imitar con chutes imaginarios las acciones de los futbolistas para ganar los metros suficientes que le facilitasen el poder agarrar a aquel tío que le miraba asombrado y empezaba a sospechar que él no era el único loco allí.

    En un momento dado Felipe se miró el reloj de pulsera y todo cambió.



    • ¡¡Me cago en su **** madre!!. Tres cuartos de hora aquí haciendo el payaso y la paella ya estará aguachinada y too roñosa.


    Sin previo aviso y de manera sorpresiva se abalanzó sobre el sorprendido suicida que se había quedado con la boca abierta y sin explicarse a qué se debía aquél radical cambio de actitud; lo agarró de los pantalones por la parte de la cintura, y tirando de él casi lo lanzó en medio de la calzada. Luego se fue otra vez hacia el salvado del suicido , que ahora pedía socorro, lo levantó y lo zarandeo mientras se acordaba a voz en grito de la paella que esperaba en el Parque y de toda la parentela del ex suicida.

    Curiosa y real manera de solventar el problema. Claro que eran otros tiempos. Ahora Felipe estaría expedientado y sería objeto de todas las tertulias y noticieros habidos y por haber. Y si resultase que tuviese una determinada simpatía política se pediría la dimisión del alcalde y de toda la corporación municipal por faltar a cualquier cosa de esas que ahora son las importantes y tienen nombres tan complicados de entender.

  5. #305
    Jajajaja….vaya con Felipe….y sin “carnet” de mediador ni nada parecido….


    Plas, plas, plas…..emulando una onomatopeya de aplauso, ya que carecemos de esos simpáticos emoticones de otros tiempos donde se podían expresar con ellos….acciones.
    Un disfrute de leerte….(una rareza en el foro para mi).


    Que cosas hay en el zurrón por contar. Claro que, hacerlo con capacidad de despertar la imaginación de la escena, la trama, el desenlace…..no es fácil, y una rareza por estos lares.


    Repito, he disfrutado mucho leyendo tu relato. Y con permiso me lo guardo en la carpeta.
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  6. #306
    Pufff. De estas muchas.
    Ya contaré algún día el caso del “Pirri” y una intervención por culpa de unas “ggraaatas”

  7. #307
    Hoy lo he leído y sinceramente me ha emocionado.

    Se trata de un señor chino. Huang Dafa es su nombre. Tiene ahora 83 años y ha dedicado toda una vida a trabajar para construir un canal de 10 km que pudiese llevar agua a su pueblo.

    Era el alcalde y observaba cómo condicionaba la ausencia de agua la vida de sus vecinos y la suya propia. El único arroyo del que se podían servir llegó a secarse, y el cultivo del indispensable arroz era totalmente inviable.

    Se dedicó a estudiar sobre el tema, pidió alguna ayuda económica, cogió el pico y la pala y se puso a trabajar; 36 años de sacrificio y de empeño ha costado el sueño.

    Viendo las fotos por dónde ha construido el canal se da uno cuenta de las enormes dificultades que este hombre de férrea voluntad ha tenido que superar. Hoy el preciado tesoro llega a su pueblo. Él ya es un viejo, pero con toda seguridad es el mejor alcalde y vecino que tuvo y tendrá su pueblo.

    Hacer comparaciones con nuestros ediles es totalmente ridículo. Seguramente mañana nuestros dirigentes tendrán el honor de que una calle de nuestro pueblo ostente su nombre. Si no es el nombre de un político, seguramente pondrán el nombre de un futbolista famoso o de una cantante, o de un soplagaitas con fortuna. También es posible que el pueblo de Huang llegue a crecer con el tiempo, se haga grande, se urbanice y se creen calles, plazas, rotondas; pero casi seguro que Huang no tendrá el honor de tener una placa con su nombre y en agradecimiento al humilde hombre que llevó la vida del agua a su pueblo dejando la vida en ello.

    Somos así. Pero es un tío cojonudo el Huang este.

  8. #308
    Antes escribía que la acción del chino me había emocionado; ahora no sé si ponerme a llorar o a reír.

    A ver. Vamos a explicarlo.

    Que la policía tenga que vérselas con las víctimas sociales que son los okuparras en España, no es una noticia que llame la atención. Es algo tan normal como que un perro muerda a una persona, pero si es la persona la que muerde al perro ya la cosa cambia. Pues resulta que los componentes de la Policía Nacional fueron a desalojar a unos okupas en Mallorca y se encontraron que uno de los agraviados sociales era una compañera suya.

    Parece ser que la señorita, policía nacional en horas de trabajo y okupa en las libres, está acusada de producir desperfectos en la casa que no era suya y oponer resistencia hacia sus compañeros. Luego parece ser que estaba allí porque a su novio le habían “alquilado” la vivienda, y supongo que eso de tener una vivienda por la patilla y sin problemas hipotecarios y esas gilipolleces en que caemos estúpidamente el resto de mortales, les venía de **** madre para pasar el ratico.

    Cosas veredes Sancho.

    PD. Para los susceptibles y que siempre buscan tres pies al gato, igualmente lo hubiese comentado si en vez de ser una señora o señorita fuese un señor o señorito.

  9. #309
    ¡Qué historia la del alcalde chino!....he visto las fotos del pequeño canal que ha construido para llevar el agua a su pueblo….de vértigo.


    Una lástima que no cunda el ejemplo de este alcalde….en fin. Muy buena historia Arevacoss y de las singulares por su rareza y escasez.

    Buen finde....
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