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Resultados 181 al 185 de 185

Tema: Cosas de antaño para leer hoy

  1. #181
    Muchas gracias por estas anécdotas D. Manuel. En este sentido me hacen tener recuerdos de mi abuelo, de mi tío abuelo, mi tío y mi padre (somos alguno más en el Cuerpo en la actualidad). De nuevo muchas gracias por su dedicación.

  2. #182
    Hoy acabo de ver una noticia: Inmigrantes rescatados por el Rio Segura de la Guardia Civil a su llegada a Italia aplaudían al paebellón español que ondeaba en dicho buque, podeías mirar la noticia donde queraís, pero yo quiero recordar hoy como nace el Servicio Marítimo de la Guardia Civil. pero brevemente.
    Nos remontamos 1968 cuando el litoral español estaba plagado de Puestos de Primera Línea de Costa situados de uno a otro como a 4 o 5 kilómetros y cada uno con una plantilla exigua que permitiese que un Guardia (solo) vigilase el tramo de costa durante el día desde amanecido hasta el ocaso en que era relevado por las parejas de nocturno que cubrían normalmente dos postas desde anochecido hasta el alba, todo ello sin más itinerario que recorrer playa arriba y abajo por la lengua del agua para evitar alijos de contrabando o vigilar nuestras fronteras.
    Aquello era inaguantable y carísimo, se llevaba un gran porcentaje de la plantilla de la Guardia Civil, así que en 1968 se procede a la famosa reforma de reunificar Puestos, permitiendo que los guardias en lugar de hacer el servicio a pie lo hagan en ciclomotores pagados de su propio sueldo y el Cuerpo corriese a cargo solo del carburante consumido, esto permitía que una misma pareja hiciera doble itinerario y en los meses de invierno que las noches son más largas, en algunos Puestos (no en todos) se pudiera partir la noche con la aportación de nuevas parejas, quiero decir que si en un tramo de costa de 20 kms. habían cuatro cuartelillos (muchos sin luz eléctrica ni agua potable) con la reforma se podían reducir a dos, pero claro el problema venía que cuando los guardias cambiaban de destino solían vender sus ciclomotores ya cascaditos de tanta costa a los nuevos ingresados. Por5 no extenderme la reforma fué un caos, Te encontrabas Puestos con 15 guardias 2 caqbos y un Sargento cuya única misión era eso: LA COSTA, y dos kilómetros tierra adentro, los de RURAL, que en caso de necesidad tenían que cubrir la COSTA y abondonar su demarcación (a mi me pasó).
    El personal, procuraba estar el tiempo mínimo posible en estos Puestos, incluso estaban exentos de cumplir los plazos de mínima permanencia para solicitar traslado a Puestos puramente rurales o prepararse para Tráfico, no habían más salidas, No se podía estar en un acuartelamiento de carencias con niños expuestos a las humedades de los inviernos a nivel de costa, alejados de los pueblos y era un sinvivir y un contínuo trasiego de personal, dándose muchas veces el caso que, a la salida de una propoción de nuevo ingreso había Puesto que en aquella hornada renovaba sino el 80 si el 50% de su plantilla. Yo por ejemplo siendo de otro Puesto me mandaron de refuerzo a uno de Costa y sin conocer nada de él ni de la Línea de vigilancia como era unos meses más verterano, era el Jefe de Pareja, mi compañero también de otro Puesto distinto al que prestabamos el servicio, como yo, de perdidos al rio. Con este preámbulo quiero contar un poco por encima como nace el Servicio Marítimo, que por lo acontecido hoy merece su tributo a los que lo vimos no nacer, sino engendrarse. Creo que vale la pena que lo conozcaís.

  3. #183
    General de Division Avatar de pastor
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    Me gustan las noches de verano y si me aprietan ustedes en la distancia que marcan los ordenadores, les confesare que a pesar de los rigores de esa estación que llegan a incrementarse de forma inexorable si estás en cualquier rotonda de cualquier carretera con el calor desprendido por ese asfalto derivado del petróleo que tanto te calienta en invierno en su forma líquida, como en verano en su estado asfáltico a través de estos zapatos que llaman técnicos y que cortan la respiración de los pies de forma inmesicorde, les digo que me gusta el verano.
    La noche era clara, si clara. La luna se alzaba en el horizonte majestuosa invitando a contemplarla sin prisa alguna mientras las manchas de sus cráteres se divisaban en la distancia y a pesar de la misma, casi la podíamos tocar con nuestras manos.
    El servicio en aquellas fechas distaba en hacerlo como hoy se viene realizando, es decir, tocábamos tanto campo como carretera y en ese puesto, más lo primero que lo segundo toda vez que su gran demarcación discurre entre las estribaciones de los Montes de Toledo y que desde allí, como cuerda estirada entre dos puntos, se alejan con dirección a Extremadura dejando entre sus más que decentes alturas, íntimos valles en los que retozan entre sus encinares y bosques de nefastos pinos ciervos, jabalíes y otras especies animales entre las que hay según versiones distintas algunos linces, que de las primeras especies doy fe que existen y de la segunda por desgracia, nunca llegué a ver ningún ejemplar.
    La finca que tocaba visitar está pasando ya la línea divisoria de las dos comandancias, pero al fin y al cabo perteneciente a nuestra demarcación policial, y ya de madrugada nos dirigimos hacer apostadero ya que el dueño de la misma había colocado una barrera a la entrada del camino igual a la que podemos encontrar a la salida de cualquier garaje de pago, barra horizontal sujeta a uno de los postes con un candado.
    Nos sorprendió bastante al llegar que el palitroque estuviese alzado, por lo que conociendo al titular, señor feudal de aquellos lares y sus contornos llegamos a la conclusión que estuviese realizando trabajo en la misma y por supuesto terminamos la misma en que estos no serían labores agrícolas los que se hallase realizando.
    Al llegar a la casa del pastor observamos las luces de un coche en la cuerda divisoria de esta finca con la vecina, con lo que avispados los dos guardias civiles nos propusimos hacerle una espera en una vaguada del único camino que tenía el turismo para llegar a la casa, porque forma de esconder el cuatro latas no era harto difícil a pequeño que fuese el susodicho badén.
    Una hora y media después llegó el todo terreno al lugar y ante la informal vista del todo terreno de la Guardia Civil, agachado, agazapado y camuflándose con el terreno, optó por dar dos bandazos que podían haber asustado al más valiente.
    D. Filomeno de mi pesar que así le llamaré de ahora en adelante, tras frenar de forma brusca se bajó de su patrol y de forma digamos algo altiva nos dio las buenas noches, y nosotros cortésmente se las devolvimos y, no tardó mucho el caimán por aquel entonces en el puesto y que no lo era por edad, ni por no saber hacer su trabajo si no por otras cosas que hoy no vienen a cuento, le preguntó de forma calmada, educada, con aquella voz glutural fiel al más digno pastor de los que hubo en tiempos en las majadas de la parte de Ciudad Real, por el lugar de donde venía así como el motivo.
    - Pues vengo de realizar una espera de mi finca que es en la que ustedes están ahora mismo, y yo, aunque principiante en esas lides en las que te ves inmerso en esta profesión, auguré que la noche iba a ser movida con aquel ejemplar entre macho ibérico con cojones y señor feudal donde los haya.
    - Y perdone usté que se lo pregunte ¿tiene el permiso de aguardo para hacer la espera?, preguntó el compañero siempre fiel a los lemas que marca la cartilla del servicio, pero . . ..
    - Esta es mi finca y hago lo que me sale de los cojones en ella. Ni tengo permiso ni lo voy a solicitar ¡faltaría más que no pudiese hacer en mi finca lo que me saliese de los . . . . huevos!, y dicho estas últimas palabras el susodicho señor feudal ya se desmelenó del todo, sobre todo cuando el compañero le hizo la observación siguiente.
    - Pues queda usté denunciado, y eso que hace usté lo que sale de allí ya lo veremos.
    El señor cambiando el color de la cara a la luz de aquella majestuosa luna, empieza a da con un puño golpes en el capó del cuatro latas y nos dice.
    -Tengo dinero para enterrarles a los dos con el en una habitación, no te jode y a mi no me amenacen que saben con quién se la juegan . . . . y así durante no se por cuantos minutos que debieron ser muchos por verle yo salir sus babosidades por la boca del disgusto que tenía, y cuando ya desfallecía por faltarle el aire, le digo o pregunto yo
    - ¿Ha terminado usted ya de contarnos su vida?, y cuando se disponía hablar le corto y sigo diciéndole . . . no solo va a quedar denunciado a la ley de caza, sino que lo va a ser al delegado del gobierno para empezar y veremos como continua comportándose, porque le digo una cosa, tendrá mucho dinero y una gran finca, pero educación ninguna y no vuelva a tocar el coche oficial que le voy a poner los grilletes y tal vez cogidos a la vez en sus manos y en la parte donde le cuelgan eso de lo que usted piensa que va sobrado, y así se hizo . . . pero esta historia no acaba aquí, ni aquella noche de alegre verano . . . que ya les contaré lo que sucedió un año después en el mismo sitio.
    Prefiero molestar con la verdad que complacer con adulaciones. Séneca.

  4. #184
    General de Division Avatar de pastor
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    Son tantas las anécdotas que a lo largo de los años se van acumulando que incluso llegan a obturar el cerebro. Largas noches de servicio en la calle, fríos, calurosos, pero no por ello los servicios de puertas u oficinas no dejan huella en cualquiera de nosotros, ¿quién a la hora de instruir unas diligencias no ha llegado a la conclusión que te quieren meter un gol por toda la escuadra?.
    Había terminado la redacción en sigo una denuncia a la antigua Ley 1/92, por la tenencia en la vía pública de un porrete de la misma sustancia que ahora algunos colectivos quieren legalizar dentro del marco medicinal, cuando entra un súbdito rumano y me dice que quiere poner una denuncia a una farmacia de la localidad, le digo que se siente y me cuente lo sucedido.
    - Mire usted, señor. El otro día mi mujer estuvo en la farmacia de . . . a comprar unas medicinas y compró también unos caramelos de fresa para mi hijo pequeño, pero se los vendieron caducados y a eso no hay derecho.
    Dicho esto saca de uno de sus bolsillos del pantalón un envoltorio donde supuestamente iban los caramelos, observando por el color del mismo a primera vista que no se correspondía con el sabor que esta persona me decía, por lo que le pido que me lo deje y efectivamente, leo que el contenido del paquete de papel correspondía a caramelos con sabor a menta.
    - ¿Este es el envoltorio que le vendieron a su mujer en la farmacia?- le pregunto.
    - Si señor ese es.
    - ¿ Está usted seguro que es el mismo y no otro que puedan haber perdido?
    - - No señor, es este.
    Pues nada. Abro el módulo de denuncias y empiezo a recoger las diligencias volviendo a reincidir en las preguntas que y le había hecho después de generalizar el motivo de la denuncia, añadiendo otras encaminadas a ver si el niño se había puesto enfermo y había sido atendido en algún hospital o centro médico, dando como respuesta el denunciante que no, que el niño estaba perfectamente aunque se había comido los caramelos.
    De nuevo cojo el envoltorio y le pregunto si está de acuerdo o sigue afirmando que es el que le vendieron en la farmacia, contestando que sí, transcribiendo en las diligencias la marca de los caramelos, el color, el sabor, la numeración del código de barras y hasta la fecha de compra de los caramelos si se acordaba –que fue que si- , sacando tres copias del mismo envoltorio para adjuntar a las diligencias.
    Tras la redacción de las presentes se las doy a leer preguntando si entiende bien el español escrito, contestando que si, que no tiene problema y que lleva muchos años en España firmando a continuación después de haber leído su denuncia, le entrego el anterior recibo de la denuncia formulada y se marcha más contento que unas castañuelas.
    No hubo ningún problema en llamar a la farmacéutica titular de la farmacia para tomarla declaración y hay que imaginarse la cara que le quedó cuando le explique el motivo de la denuncia.
    -Mire usted. Es imposible que se pueda vender un producto caducado porque al pasar el código de barras para cobrar si está caducado la caja registradora da el aviso (cosas de las nuevas tecnologías), con lo que creo que ese señor está mintiendo.
    Empiezo con las preguntas y le formulo la siguiente
    -¿Guardan copia de las ventas en la farmacia que se realizan diariamente?
    - Si. Y si quiere podemos buscar la venta de ese señor.
    Le digo la fecha de compra por si le sirve e inmediatamente llama por teléfono a la farmacia para que busquen las ventas de ese día y efectivamente, una compra de caramelos entre otras cosas pero con sabor a menta y no fresa.
    Transcurridos unos meses se persona el súbdito rumano de nuevo al cuartel coincidiendo de nuevo conmigo en la puerta y de forma cojonil empieza a recriminarme que es lo que puse en la denuncia que el juzgado le ha sacado una multa encima.
    -Pues lo que usted me contó, y encima le pregunté si entendía el español y me dijo que si no obstante voy a buscar las diligencias y de nuevo las lee, cosa que así hizo ¿ es esto lo que usted me contó? – contestando que sí, pues es lo que se mandó al juzgado caballero y no me siga tocando los bemoles que le voy a tener que denunciar yo . . . cosa que tuve que hacer ante los improperios del señor . . . esta vez al delegado del gobierno.
    Prefiero molestar con la verdad que complacer con adulaciones. Séneca.

  5. #185
    Cita Iniciado por manuel rodriguez lopez Ver mensaje
    Lo prometido es deuda, sigo con nuestra estancia en el Puesto de Villa de Arico, dedicada principalmente a las mujeres de los guardias civiles allí destinados y a sus hijos.
    Empiezo por las primeras, la mujer del Cabo era asturiana y cualquier ocasión que tenía de reunión nos cantaba jotas que daba gloria oírla, que pena que ahora no me acuerde de su nombre, después estaba Pilar la mujer de Gregorio, Paquita, mi madre, Pilar la mujer de Juan Enríquez. Todas ellas para poder lavar la ropa y no gastar el agua del aljibe que llenábamos a mano subían a hacer la colada al terrado del Cuartel a unas pilas de piedra que allí habían, en lugar de hacerlo en el pabellón.
    Había un pequeño problema a la hora del desayuno y es que en las tiendas no vendían leche, así que el que no tenía vaca o cabra en casa tenía que buscarla fuera, yo que era muy espabilado ayudaba en las labores de una vaquería, con lo cual a las 7 de la mañana ya estaba en la cuadra a la hora del ordeño para llevar mi lechera a casa recién ordeñada, mi madre la cocía enseguida y soltaba medio dedo de nata que untabas en el pan con azucar y estaba de maravilla, así que cada cual se procuraba su leche en aquellas casas que tenían vaca. No era rara la vez que te decían que la vaca estaba ya apurada y te tocaba ir buscando nueva provisión aquí o allá donde te enterases que una vaca iba a parir para apuntarte a la ración diaria de leche para la familia, teniendo en cuenta que en cada casa habíamos por término medio cinco personas entre padres e hijos.
    La Carnicería: había solo una en el pueblo llamada la del "Grillo" que era un Policía Municipal mas conocido por "ochomachos" pues tenía ocho hijos, todos varones. Mataba solo una vea por semana, cabra o cerdo,según encontrase quien le vendiera algún animal de esta especie, que no era fácil, puesto que los tenían para su uso u consumo. Cuando conseguia la pieza mandaba a sus hijos a vocifear por el pueblo a ver quién quería carne y normal todos los ue podían se apuntaban a un cuarto, él te daba igual pierna que cuello, un cuarto y punto. Solo mataba res (vacuno) para las fiestas del pueblo en San Juan.
    Ahora SI: EL SUMINISTRO del Cuartelillo: creo recordar. En el pueblo teníamos claro lo de la leche y carne un día por semana, habían "Muchos tipos de ventas" que te vendían de todo lo que tuvieran, alpargatas, cabezadas de caballeerías, cuerdas, algo de sal, nada de queso.
    Pues bueno el suministro de alubias, garbanzaos, arroz, etc, pienso para las gallinas y los conejos, nos lo hacían una vez al mes, previo pedido de cada uno de los guardias con su lista y que creo que el Comandante de Puesto daba curso, no venía del economato de la Comandancia porque el camión que lo traía no era del Cuerpo, al parecer era un almacén que iba suministrando a todos los cuartelillos de la Isla de Tenerife una vez al mes. Iba muy distribuido a cada guardia su cajón de madera con todo lo que había pedido.
    Los niños y niñas del Cuartelillo lo esperabamos como agua de mayo a la entrada del pueblo, por lo menos yo, y lo veía aparecer a más de un kilómetro y me apresuraba a ayudar a mi padre a recoger su cajón con provisiones para un mes, porque sabía que en ese pedido que él había mandado un mes anterior venía como no "UNA TABLETA DE CHOCOLETE" y una pastilla de MANTEQUILLA, ya sabía que por lo menos unos días mi merienda no se limitaba a pan con aciete y sal o con azúcar. El embutido no lo vimos ni en pintura salvo unas morcillas de cebolla que hizo mi madre con un pozal de sangre de cerdo que mató el grillo.
    No recuerdo haber pasado hambre ni quedarme sin cenar ningún día pues con cuatro berzas y un par de huevos se arreglaba algo caliente para el cuerpo, pero como chocolate quizás durase la tableta en casa dos días (éramos cinco hermanos). hasta el mes que entra sin este manjar.
    Yo tenía una hermana enferma desde su nacimiento, todos los meses había que llevarla al médico a la Capital, ella no andaba apenas y yo tenía que llevarla a cuestas, pero para mi no era un sacrificio, por lo menos una vez al mes mi madre, mi hermana y yo, en un coche alquilado por mi padre para no ir en la guagua, ibamos a la ciudad. A mi me gustaba mucho aquel viaje sobre todo cuando pasaba por el Valle de Guimar, tan verde de plataneras y tan poblado de vaquerías importantes, porque empresas no había ni una.
    Los chicos éramos eso, chicos, algunos con 12 años ya fumaban. Y Cine solo los domingos por la tarde en un almacén de empaquetar tomates y patatas, en el que ponían unos tablones entre cajones como asientos y en el bar abrían una botella de naranjada y otra de limón y las vendían a cincuenta céntimos el vaso. El título de la pelicula lo sabiamos el mismos día pues los rollos venían el día anterior en la guagua de la tarde, así que te estabas esperando una de vaqueros y te salìa Pepe Isbert con su inmortal "CALABUIG". Antonio Yanes era el dueño del almacén y alcalde del pueblo, en el mismo almacén tenía un caballo llamado "chiquito", que yo lo montaba muy bien. Así que en el descanso me decía "Manolín saca el caballo", yo por medio del salón del cine salia con el caballo y lo llevaba al abrevadero a galope tendido y así volvía al cine mientras en la puerta todos hacían palmas a mis primicias de jinete.
    Llegó la hora del traslado al nuevo destino de mi padre, Allí quedaron aquellos barrancos, la vaca "Mariposa" que nos abastecía de leche, el caballo "Casiblanco" que también montaba, mi perro "Lucero" que me hizo compañía todos los días desde casa a la vaquería, a la escuela, a jugar, a por hierba para los conejos, a sentarse a mis pies cuando mi padre me ordenaba estudiar, Ahí están los recuerdos de un niño que vivió en una Casa Cuartel allá por 1962.
    He disfrutado mucho leyendo. Es increíble que tanto han cambiado las maneras y formas actualmente. Ahora parece que los chicos ya no son chicos, y nosotros a penas somos seres humanos.
    Última edición por Lorenzopotencial; 16/03/2017 a las 17:07 Razón: errata

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