El acusado de matar a un guardia civil en Irún intentó «rematar» a la víctima
El acusado de matar a un guardia civil fuera de servicio en la Nochevieja de 2009 en una discoteca de Irún quiso regresar al local para «rematar» a su víctima, según declaró ayer uno de los porteros de la sala de fiestas, que le impidió volver al interior del establecimiento. La Fiscalía y la acusación particular piden 14 años de cárcel por un delito de homicidio para José Antonio Valdés, alias 'Papi', que ahora tiene 31 años y que se encuentra en prisión provisional.
El trabajador de la discoteca recordó con claridad como, una vez que Valdés fue sacado al exterior tras golpear brutalmente a la víctima, de 45 años, intentó volver al local, momento en el que le recomendó que «lo dejara ya porque el guardia estaba muerto», a lo que el procesado le respondió que iba a entrar para «rematarlo». El portero impidió el acceso al agresor, que finalmente acabó marchándose a otra discoteca de Oiartzun, donde pasó casi todo Año Nuevo. El empleado recordó que el acusado era agresivo y que le había visto pelear con estilo 'kick boxing', «dando patadas», en otras ocasiones.
Además de este testigo, ayer compareció en la Audiencia de Guipúzcoa José Antonio Valdés, aunque su declaración no fue relevante, ya que dijo no recordar la paliza que dio a su víctima. En cambio, sí rememoró con claridad la gran cantidad de alcohol y drogas que consumió aquel día, una jornada durante la que, según su testimonio, «tomó champán y combinados de güisqui, además de unas 60 pastillas de éxtasis, cinco gramos de cocaína, dos gramos de speed y otros dos de quetamina».
Un momento destacado del juicio tuvo lugar cuando el fiscal preguntó al procesado sí solía tener problemas de peleas. El acusado respondió negativamente y dijo que sólo había sido condenado por los tribunales «en unas dos o tres ocasiones», cuando en realidad en su historial delictivo constan ocho por este motivo.
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