La puñetera crisis es la consecuencia de la podredumbre política y moral, si, pero de la moral política.
Lamentablemente si el sistema no se renueva desde dentro, y a la vista está y al alcance del más tonto, que no solo no se renueva sino que se revuelca en sus deficiencias y su corrupción obscena, el grado de deterioro progresivo será imparable.
Ese deterioro no necesariamente llevará a arreglar el problema político de base, sino que atrincherados los políticos en una casta especial de tiranos, será el conjunto del país el que se degrade hacia caos sociales típicos de países como Venezuela.
Hay seis millones de parados, y seis millones es mucho más que el ejército que movilizó Alemania al mismo tiempo la última vez que se enfrentó al mundo entero. Cuando se articulen y lancen a comerse al resto, nada va a arreglarse y mejorar, sino que nos reiremos de los peligros de la jungla.
Y mientras tanto, nuestra escoria política en su nirvana corrupto particular.
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