Esto tiene también otra lectura. Primero “nos recuerdan” que nuestro fiel caballo de metal ya pasa de 10 años y que para “ellos” ya es viejo. Luego una campañita adecuadamente aderezada de los perjuicios ambientales y de seguridad que supuestamente estos vehículos ocasionan a nuestra España dividida por las “autonosuyas”. Luego ya solo queda poner algún impuesto camuflado a los propietarios …y todos ganan…menos el pobre que no puede gastarse la millonada que cuesta un chisme nuevo.
Por lo menos esta carta puede servir a alguno que quiera cambiar de coche y la jefa diga que nones; qué antes hay que cambiar los muebles de la cocina o la decoración del cuarto de la niña. La trapacería es sencilla. La dices a la jefa que hasta tráfico dice que el buga ya es un viejales y que prácticamente te obligan a invertir en otro nuevo. El problema es que la “oposición” trague, o el presupuesto llegue…lo que es raro en estas calendas.
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