Un país en el que se reconoce abiertamente esa aberración de "la deriva independentista", es un país enfermo de cojones.

Un país con tanta policía"diferencial", con diferentes agravios comparativos y peleas internas, sigue estando enfermo, por más que parezca que estemos acostumbrados.

Una sola policía y un solo país. Lo demás es estar muerto.