Cita Iniciado por alguienmas Ver mensaje
La próxima no escribo nada.
No hombre. No hay que tomárselo así...

Es cierto que hay muchos tipos y grados de depresión. No es una enfermedad sencilla, ni tiene un remedio común. Pero también es cierto que el deporte, la actividad, las pequeñas metas... todo ayuda, sobre todo a prevenir y a contener algo el avance de una depresión.

Creo que neskero no trata de decir que sea mal consejo (de hecho, es muy bueno y acertado, además de ser en sí unas palabras de apoyo y calidez a quien lo lea).

Hay un tipo de depresión, la peor seguramente, que es "autoinmune". Comienza cada día con un silencio axfisiante al despertar. La ayuda externa es muy complicada, porque y sientes literalmente solo. No porque no creas en nadie, sino porque tú mismo, sin darte cuenta, te aislas. Es como si estuvieras en una pecera y nada ni nadie interactuara contigo. Ni siquiera tú mismo. Por eso no puedes automotivarte, porque esa pecera te aisla hasta de tu propio yo. No puedes ni buscar en tu propia experiencia para tratar de encontrar lo que te anima. Primero porque no necesitas exactamente animarte, en realidad no necesitas nada. Segundo porque esa pecera te impide buscar en tu interior para buscar una solución. Al final, crees que la única solución para salir de la pecera es romperla. Y esa pecera eres tú mismo...

Lo malo es que, mientras estás en esa pecera, no quieres que nadie te saque. Ni siquiera quieres que nadie sepa que estás ahí dentro. Es una mezcla de pudor, de inconsciencia del alcance real del problema y sobre todo la falta de fe en que nada ni nadie te pueda ayudar... o siquiera de que lo necesites.

Pero hay un momento crucial, justo antes de decidir romper la pecera, que se te puede ocurrir como opción a romperla, que alguien y saque de ahí. En ese momento en el que tienes las dos opciones, realmente no te importa cual de las dos haga que salgas. Es en ese momento en el que debemos estar atentos. Hay que estar muy atento ante cualquier señal de un compañero que ha estado ausente y deprimido durante algún tiempo, y que de repente pide ayuda.

Mientras no nos concienciamos de esto, seremos una parte más del problema, y no de la solución. Cuando nos llega una noticia de un compañero que ha acabado con su vida, pensamos que son cosas que le ocurren a la gente desconocida. Cuando ocurre con alguien que tenemos cerca, nos sorprende. Y aunque hayamos visto "señales", seguramente no hayamos pensado que se tratara de "eso".

Es muy difícil romper el tabú que envuelve a todo este tema, y eso lo complica todo. Pero es fácil recordar lo que somos, y que todos nuestros compañeros son "nuestros compañeros", por muy mal que creamos que nos caen. La predisposición a ayudar al de al lado, el compañerismo, el trato agradable con los demás guardias civiles, superiores, subordinados e iguales. Este es el principio de la solución, y lo tenemos ahí... Mucho más cerca de las complejas fórmulas psicológicas de prevención que tenemos en mente.

Sencillamente, siendo compañeros y tratando con respeto y calidez al de al lado...