Pero lo cierto es que los partidos mayoritarios eran los únicos con unas mínimas garantías de hacer las cosas con un mínimo de decencia y profesionalidad. Fuera de ellos esperpento político y hasta nazismo o cualquier totalitarismo puede verse.
Arrojadas sus posibilidades al cubo de la basura por ellos mismos, lo próximo que vendrá será lo único que puede suponerse. Caos.
Total que a la antigua España, actual batiburrillo de taifas, no le queda de existir más que unos pocos telediarios.
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