No somos nadie, mire usted Señor P.J., cuando pensaba que era algo se le presentan las deudas, por supuesto que acarreadas por su desliz en creerse demasiado viejo, astuto y algo de zorro; no tenía que haberse desviado de su carril y todo le sería y le seguiría siendo camino de rosas pero rosas de corazón de verdad y de paz; no cardos espinosos, pochancas y múñigas que solo sirven para abonar miserias y desprecios populares con las consiguientes pérdidas económicas y nacionales. Otro vendrá y bueno lo hará claro esta abonando mejor lo labrado por usted.
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