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Resultados 361 al 368 de 368
  1. #361
    Menuda pajarraca hay montada en Cataluña....... y dice el sr Marlaska que no....que no hay motivo para el 155.... no se a que esperan.....a que muera alguien?????. Se masca la tragedia....

  2. #362
    Teniente General Avatar de Nefertari
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    La batalla de Barcelona: más violencia separatista ante la "moderación" del Gobierno

    Los CDR se envalentonan y queman la ciudad a plena luz del día mientras los dirigentes separatistas intensifican las soflamas.

    El presidente en funciones, Pedro Sánchez, aseguraba que la moderación contribuía a calmar los ánimos. No habían pasado ni tres horas de tales declaraciones cuando el centro de la capital catalana volvía a convertirse en un escenario apocalíptico con grupos de jóvenes lanzando toda clase de objetos contundentes y artefactos incendiarios contra la Policía Nacional, atrincherada en el entorno de la Jefatura Superior de Policía, en la Vía Layetana. –




    https://www.libertaddigital.com/espana/2019-10-18/la-batalla-de-barcelona-mas-violencia-separatista-ante-la-pasividad-del-gobierno-1276646539/


    Estos golpistas catalanes son los socios de don Falconeti que le ayudaron a subir al poder, y al parecer la inanición y cobardía de don Sánchez hace mella en las encuestas y sigue bajando en intención de voto, lo que verdaderamente importa al sr. Sánchez, y necesita como socios a los golpistas…..¿se entiende su inanición ante la violencia en Cataluña por parte de los separatistas golpistas y que se cargara al fiscal del estado por no querer rebajar el delito de los golpistas catalanes, tan rebajados por la fiscalía impuesta por el PSOE?

    Se repite la misma historia…..
    Todas las veces que Sánchez dijo que no pactaría con Podemos, ERC y Bildu
    Éstas son todas las veces que lo prometió en falso y ante las cámaras que no habría tratos con comunistas, separatistas y proetarras, fuerzas políticas que ya no le quitan el sueño al presidente Sánchez.

  3. #363
    Teniente General Avatar de Nefertari
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    Marlaska recula y dice ahora que la Guardia Civil no se desplegará en Barcelona capital

    De forma paralela, el consejero catalán de Interior ha negado también este despliegue de la Benemérita en la Ciudad Condal en una entrevista en TV3.

    El Ministerio del Interior cambia su estrategia respecto al mantenimiento de la seguridad en el centro de Barcelona. Durante las primeras horas de este viernes había decidido permitir que los agentes de los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil se desplegasen en el área urbana de Barcelona en apoyo de los agentes de la Policía Nacional y los Mossos d´Esquadra que tratan de evitar los disturbios en el centro de la Ciudad Condal.

    Incluso, fuentes de la Guardia Civil habían confirmado a Libertad Digital que la orden verbal había sido ya trasladada a los más de 1.000 agentes de los antidisturbios del Instituto Armado que han sido desplazados de refuerzo a Cataluña en las últimas semanas y que permanecen desde el lunes pasado sin apenas actividad, ya que solo unos pocos de ellos han participado dando refuerzo a las zonas interiores del aeropuerto de El Prat u otras infraestructuras críticas.

    https://www.libertaddigital.com/espa...al-1276646541/
    Todas las veces que Sánchez dijo que no pactaría con Podemos, ERC y Bildu
    Éstas son todas las veces que lo prometió en falso y ante las cámaras que no habría tratos con comunistas, separatistas y proetarras, fuerzas políticas que ya no le quitan el sueño al presidente Sánchez.

  4. #364
    Ayer la mitad de grupos de la UIP estaban de reserva esperando instrucciones para apoyar, cosa que no se llegó a producir.

    El GRS fué a apoyar a Gerona a la UCI, que se estaba quedando sin material.

  5. #365
    Los artífices del procés querían montar un ejército catalán con mercenarios de EEUU

    La agenda que la policía ha incautado a Víctor Terradellas, muy próximo a Puigdemont, incluye multitud de planes estratégicos de Seguridad y Defensa

    ANA TERRADILLOS Madrid 15/11/2019 - 14:09 h. CET

    La Policía Nacional sigue investigando la agenda incautada a Víctor Terradellas, presidente de Catmón, una entidad que promueve el reconocimiento de la nación catalana y que está siendo investigada judicialmente por recibir presuntamente ayudas publicas para financiar el procés. A Terradellas se le considera muy próximo a Carles Puigdemont y, de hecho, hay constancia policial de que mantuvo multitud de conversaciones telefónicas con el expresident fugado antes del 1-O.

    En la agenda de Terradellas aparece la idea de montar un ejército catalán con mercenarios de EEUU. La anotación que aparece es la de la empresa Dyncorp que es una de las mayores empresas privadas militares de EEUU con sede en Virginia y que ha sido contratada en multitud de misiones exteriores por el gobierno de EEUU.

    En la agenda Terradellas "teoriza" sobre montar una estructura defensiva siguiendo la referencia del Instituto Español Estratégico de Defensa, que es el centro de investigación del Ministerio de Defensa en España en el nivel estratégico político- militar. En esta estructura figuran varios departamentos relativos a la seguridad, a la diplomacia y al derecho público internacional.

    Esta idea, la de crear una estructura para defender el territorio catalán es una de las más desarrolladas por Terradellas en esta libreta. Aparecen nombres de generales que trabajan con Defensa en los servicios de Inteligencia de las Fuerzas Armadas y en una de esas anotaciones se puede leer textualmente "golpear y controlar el territorio en la base militar por excelencia. Es lo que hay que hacer".

    Otro de los datos que está siendo analizado detalladamente por la policía es la estructura de ciberseguridad que intentar diseñar para controlar y defender las comunicaciones de la Generalitat con el exterior.

    El perfil de los Mossos
    La mayor parte de la agenda de Víctor Terradellas se ocupa de describir y calificar en tres apartados el grado de compromiso de los agentes de los Mossos con el proceso de independencia.

    La clasificación distingue el grado de patriotismo (A), la capacidad de gestión (B) y la lealtad institucional. Entre los detalles de estos agentes destaca la definición que hace del actual jefe de los Mossos, Ferrán López, a quien considera “un patriota moderado”. También señala a otro agente B. como exagente del Cuerpo Nacional de Policía vinculado a partidos políticos contrarios al procés.

    Reformar la administración local
    Víctor Terradellas habla también en su agenda de una “reforma de la administración local”. Describe como “lío la situación en la Junta de Administración Local” e impone la idea de la necesidad de establecer “un nuevo consejo de proximidad”. Según estas anotaciones el objetivo de esta remodelación pasaría por “internacionalizar el conflicto” porque así lo quería el president Puigdemont.

    Dentro de esta reforma se incorporan nombres para formar ese “Estado Mayor del Gobern”. Y entre estos nombres por parte del PDCAT aparece Jordi Turull, actualmente en prisión por la condena a los procesados por el Procés. Además en esta lista está señalado Vidal de CIU y el president Puigdemont al que se dirigen con las iniciales MHP, “Muy honorable Presidente”.

    Referencias a Trapero
    La agenda de Terradellas fue incautado en mayo del año 2018 pero está elaborada cuando Josep Lluís Trapero ocupaba la jefatura de los Mossos d’Esquadra. De Trapero dice que “va a machacar a Piqué otro comisario de los Mossos, que murió de un derrame cerebral en el año 2016, porque es el único que le planta cara” y que Trapero nunca dejó que “llegasen a asumir todo” porque todo lo quiso hacer él.

    https://cadenaser.com/ser/2019/11/15...62_895073.html

  6. #366
    La Audiencia Nacional sigue el rastro de un espía ruso que estuvo en Cataluña justo antes del 1-O

    El tribunal abre una investigación secreta sobre Sergey Fedotov, miembro de un grupo especial de la inteligencia militar. Exteriores afirma desconocer esta investigación y que la cooperación con Rusia está mejorando

    Madrid
    Jueves, 21 noviembre 2019 - 14:46

    La Audiencia Nacional investiga la presencia en España de un espía ruso que estuvo en Cataluña los días previos al referéndum ilegal del 1 de octubre. Se trata de Sergey Fedotov, un oficial de alto rango de los servicios de inteligencia militares rusos relacionado con diversas operaciones de desestabilización en Europa, como el intento de asesinato del ex espía ruso Serguéi Skripal en Londres. La investigación, que se encuentra bajo secreto y que ha desvelado El País, está en manos del juzgado central de instrucción 6 que dirige Manuel García Castellón, la Fiscalía de la Audiencia y la Policía Nacional.

    Conforme a informaciones publicadas por el medio de investigación Bellingcat, Sergey Fedotov estuvo en Barcelona en dos ocasiones en los últimos años. Según fuentes próximas al caso abierto en España, la Policía rastrea los movimientos de Fedotov y de otros integrantes de la unidad especial de espionaje a la que pertenece.

    El Ministerio de Asuntos Exteriores no quiere comentar nada sobre la investigación en marcha. Pero sí afirma que no ha empeorado la cooperación con Rusia en materia de desinformación. Así lo aseguran fuentes oficiales. De hecho, esta mañana el ministro en funciones, Josep Borrell, ha dicho que es una "pura patraña" que España haya dejado de colaborar con el Estado ruso en este terreno.

    En cuanto a la investigación de la Audiencia Nacional, el primer viaje detectado del espía, siguiendo el rastro de su teléfono móvil, se produjo a principios de noviembre de 2016 y formó parte de un viaje a Suiza. Fedotov voló de Moscú a Barcelona, donde sólo permaneció un día antes de partir hacia Suiza. Bellingcat apunta a que en realidad el paso por Cataluña respondía a un intento de acceder más fácilmente al país helvético.

    El segundo viaje se produjo el 29 de septiembre de 2017. De nuevo voló con Aeroflot a la ciudad, donde pasó una noche. Al día siguiente estuvo en la zona de la playa durante una hora y, presumiblemente, emprendió viaje en tren hacia Suiza. El medio indica que no dispone de datos para interpretar la presencia del espía ruso en una fecha tan delicada. Plantea de que el viaje respondiera a la necesidad de mantener algún breve contacto con sus contactos en la zona o de que, de nuevo, fuera la vía más fácil para entrar luego en Suiza.

    Fuentes conocedoras de la causa abierta en la Audiencia Nacional indican que en este momento aún no está claro el alcance de la presencia de espías rusos en Cataluña antes del 1-O ni cuáles serían sus objetivos. Anteriormente ya se había detectado el respaldo al proceso secesionista desde ámbitos próximos a la Administración rusa. También se detectó un gran apoyo al referéndum en las redes sociales desde cuentas ligadas a los servicios de inteligencia rusos.

    Según Bellingcat, en realidad Fedotov es la identidad empleada en los viajes por Denis Vyacheslavovich Sergeev, de 46 años, licenciado de la Escuela Diplomática Militar de Rusia y miembro relevante del GRU, el Departamento Central de Inteligencia de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa. En concreto, estaría integrado en el un grupo especial que, según desveló el mes pasado el New York Times, funciona bajo el nombre 29155.

    A otros dos miembros de este grupo -Anatoly Chepiga y Alexander Mishkin- les atribuye el Gobierno británico el envenenamiento de Skripal el año pasado. Fedotov-Sergeev también estaba en Reino Unido cuando tuvieron lugar esos hechos. Igualmente está relacionado con el intento de golpe de Estado en Montenegro en 2016 y otro intento de envenenamiento de un traficante de armas en Bulgaria.

    MEJORA LA COOPERACIÓN CON RUSIA

    Al margen de la investigación judicial, fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores han explicado a EL MUNDO que la coordinación con Rusia en materia de desinformación está mejorando desde abril de 2018, cuando Josep Borrell y su homólogo ruso, Serguei Lavrov, acordaron crear un grupo de trabajo conjunto.

    Este grupo no se ha llegado a crear, pero sí se han producido tres reuniones de alto nivel entre ambos estados, a nivel de viceministros y secretarios de Estado. En estas reuniones se ha estudiado la cooperación de los dos países en cuanto a la lucha contra el terrorismo, asuntos estratégicos y distintos aspectos de la agenda bilateral hispano-rusa.

    Desde la Oficina de Información Diplomática (OID) aseguran que ha habido "notables mejoras" en la cooperación. Y que España ha podido comprobar una reducción de la desinformación de origen ruso respecto en las fechas cercanas al 1 de octubre de 2017, cuando se celebró el referéndum ilegal.

    A las reuniones con el viceministro ruso han asistido por parte española el secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Fernando Valenzuela, y el director político, Enrique Mora.

    Las mismas fuentes destacan que "la cooperación es fluida" en este y en otros ámbitos. Eso sí, los servicios implicados siguen atentos y vigilantes por si se produjera un nuevo repunte en esta actividad. En ese caso, se volvería a plantear a las autoridades rusas.

    Las fuentes de Exteriores no quieren entrar en la investigación abierta por la Audiencia Nacional. El propio ministro ha dicho esta mañana que no tiene "la más remota idea" sobre la misma.


    https://www.elmundo.es/espana/2019/1...9708b45e1.html

  7. #367
    Urquinaona: un año de la batalla más salvaje en la historia reciente de Cataluña

    Dos antidisturbios rememoran con ABC la noche en la que el secesionismo radical convirtió Barcelona en un infierno

    BARCELONA
    Actualizado:
    18/10/2020 01:11h

    Alfredo relee aquellas líneas que escribió sobre las tres de la madrugada ya desde la habitación del hotel. Hacía pocas horas que se había dejado la piel, casi literalmente, frenando desde primera línea a los radicales que habían tomado la plaza de Urquinaona de Barcelona para vengarse por la sentencia del «procés». Con la relativa calma de verse, por fin, lejos de las barricadas, pero con el cuerpo y el corazón todavía calientes por los acontecimientos, Alfredo apuntaba: «Ha sido muy duro, muy duro. No me había visto en una situación igual, ni parecida, en mi vida. Hemos tirado absolutamente todo lo que teníamos, más todo lo que nos iban trayendo. Nos querían matar. Una cosa está clara, hoy buscaban un muerto».

    Ahora, en el primer aniversario de los disturbios más graves en la historia reciente de Cataluña, este agente antidisturbios de la Unidad de Intervención Policial (UIP) de la Policía Nacional, en una charla con ABC, se ratifica en cada coma de unos párrafos que se hicieron virales entre los compañeros que esa noche pisaron el mismo infierno. «Ese nivel de odio hacia nosotros no lo había visto nunca; si llegan a conseguir aislarnos, nos hubiesen matado», resume a este diario.

    Con cuatro lustros de experiencia en la Policía Nacional a sus espaldas, la mayor parte de ellos con el uniforme de la UIP, Adolfo –nombre ficticio, por razones obvias– formaba parte del vasto contingente que la Policía envió a Cataluña pocos días antes de la sentencia del «procés» –que condenó a los líderes independentistas– para apoyar a los Mossos d'Esquadra ante la amenaza de unas algaradas que, efectivamente, acabarían consumándose. La bautizaron como Operación Ícaro. Llegaron unos días antes de que el lunes 14 de octubre de 2019 el tribunal dictase penas de hasta 13 años de cárcel para los políticos secesionistas. Iban para poco tiempo, pero acabaron asentándose tres semanas en Barcelona ante un carrusel de jornadas de desórdenes que parecía no tener fin.

    Los disturbios comenzaron el mismo lunes, con la convocatoria de la plataforma anónima Tsunami Democràtic para tomar el Aeropuerto de Barcelona. En noches sucesivas, y ya con los autodenominados Comités de Defensa de la República (CDR) capitaneando los ataques, se reprodujeron los incidentes con variadas intensidades. Martes, miércoles y jueves, parecidas secuencias en distintos escenarios del centro de Barcelona, donde los radicales representaron su violento espectáculo: barricadas de contenedores ardiendo; mobiliario urbano, público y privado, destrozado, y hasta media docena de coches en llamas componían el macabro decorado. Y la acción: una torrencial lluvia de objetos cayendo sobre los agentes, tanto de la Policía Nacional como de la Brigada Móvil (Brimo), los antidisturbios de los Mossos d'Esquadra. Aquellas noches los CDR no hicieron distinciones. A diferencia de lo ocurrido con el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017, esta vez los manifestantes no discriminaban entre «nuestra policía», los Mossos, y las «fuerzas de ocupación», Policía Nacional y Guardia Civil, que ahora protegía instalaciones críticas como el aeropuerto. Cualquier agente les servía como diana sobre la que descargar su furia y los adoquines.

    Y llegó el viernes 18 de octubre, fecha de la que hoy se cumple un año. Con la plaza de Urquinaona como telón de fondo, los violentos multiplicaron su agresividad contra unos agentes exhaustos tras maratonianas jornadas de trabajo. La «batalla de Urquinaona», que el independentismo radical ya ha mitificado, relegó las hostilidades de las veladas anteriores a meros ensayos generales de la ola violenta que desplegaron esa noche. «En esta, el riesgo se multiplicó exponencialmente. Desórdenes públicos de una magnitud que no recordaba», resume ahora Alfredo para ABC. Si en los días previos lo que la línea policial trataba de repeler eran sobre todo piedras y botellas, ese viernes les arrojaron centenares de adoquines arrancados de la calzada –apreciables en la fotografía que encabeza este reportaje–, e incluso tapas de alcantarilla y cócteles molotov. Dos policías resultaron heridos de gravedad: uno de ellos, el gallego Iván Álvarez, todavía hoy sufre secuelas. Una piedra le reventó el casco, provocándole una fractura en la base del cráneo. Se desplomó sobre el asfalto.

    En los párrafos que Alfredo se apresuró a escribir aquella noche en la habitación del hotel calificaba de «extrema» la violencia a la que sus compañeros y él se acababan de enfrentar. Habían ganado la batalla a los radicales, sí, pero «con mucho oficio y algo de suerte», según dejó anotado antes de dormir. Y aludía en concreto el vendaval de hostilidades al que, según su versión, fueron sometidos los seis agentes de su furgoneta: «Si no fuera porque el conductor estuvo echando viajes para que pudiéramos reponer y mantener la posición, nos destrozan».

    El factor odio

    La de Urquinaona fue una batalla diferente a cualquier otra, una función única. Con la perspectiva de las 55 semanas transcurridas, Alfredo no tiene duda de cuál fue el elemento diferenciador entre lo vivido esos días en Barcelona –en especial aquel viernes en Urquinaona– y otros disturbios violentos a los que se ha enfrentado en dos décadas de carrera. Lo denomina «factor odio». Y se explica: en huelgas de mineros o de trabajadores del metal, por ejemplo, estos defienden sus derechos «de forma salvaje», pero luego el enfrentamiento se disuelve. Incluso pueden encontrarse en los bares con los alborotadores y saludarse sin acritud. Pero en Urquinaona aquella noche, en la que Alfredo estuvo durante horas en primera línea, lo que sobrevolaba, al compás de una «lluvia de adoquines», era «mucho odio».

    Esta valoración la comparte Fernando –nombre ficticio–, un agente de la UIP que conducía uno de los furgones policiales. Él también alude al «factor odio» como identificador de la «batalla de Urquinaona» respecto a otras jornadas de protestas violentas ajenas al independentismo. Fernando lo sabe bien, no solo por que, como Alfredo, lleve lustros vistiendo el uniforme de la UIP, sino porque además es catalán y conoce bien el terreno y el contexto sobre el que los radicales aquella noche exhibieron una hostilidad nunca vista en la historia reciente de esta comunidad autónoma. Fernando formó parte del operativo cada noche, y se reafirma en que ninguna fue tan violenta como la de Urquinaona: «El peor día de mi vida profesional y de mis compañeros de furgoneta. Yo pensaba que nos iban a matar». Había un «odio total», insiste. «Esa noche querían muertos».

    A última hora de aquella tarde del 18 de octubre, mientras Alfredo y decenas de agentes se batían ya con los violentos en el escenario de Urquinaona y alrededores, Fernando era uno de los agentes que protegían la sede de la Delegación del Gobierno, a un kilómetro del epicentro de las hostilidades. Por la emisora llegaban noticias inquietantes de Urquinaona. «Nos estamos quedando sin munición», «no nos quedan pelotas» o «policía herido», fueron algunas de las alertas que escucharon. Les ordenaron acudir en su ayuda, pero no fue fácil. Las barricadas en llamas les entorpecían el paso. Querían llegar a Vía Layetana, donde a pocos metros de Urquinaona está la Jefatura Superior de Policía, pero les costó. «Nos quedamos encerrados», recuerda. Y mientras, los radicales se afanaban en destrozar el vehículo a pedradas: «Si la furgoneta se llega a quedar parada, nos matan. Era una guerra». Quedaron bloqueados, rodeados, sin salida y bajo una «lluvia de adoquines».

    De la mano de los Mossos

    La colaboración de la Brigada Móvil de los Mossos fue clave: consiguió abrirles el paso. Aquella noche la comunión entre policías nacionales y mossos fue total. En eso también coinciden Alfredo y Fernando. «Hubo momentos de hermanamiento y compañerismo puro», destaca el primero. «Aquella semana volvimos a ser hermanos», añade el segundo. Se refieren a la actitud diferente que percibieron en la Policía autonómica respecto a la supuesta complacencia –que investiga la justicia– que los Mossos mantuvieron durante el referéndum ilegal de 2017. «El 1-O se les echó en falta», resumen. En Urquinaona, en cambio, combatieron juntos «codo con codo». Este diario intentó, sin éxito, recabar el testimonio de agentes de la Brigada Móvil de los Mossos sobre los disturbios postsentencia.

    Alfredo y Fernando no solo coinciden –en charlas por separado con ABC– en destacar la sintonía con los Mossos, el «odio» de los alborotadores de Urquinaona y en situar aquellos disturbios como los más graves a los que se han enfrentado en sus carreras. Además, comparten críticas a una «pésima gestión de recursos humanos y materiales en momentos críticos» por parte de sus superiores. «¡Nos ponen en peligro por cobardía política y falta de capacidad!», lamenta Alfredo. Y pese a ello, y «a base de asumir mucho riesgo», ganaron la batalla. Por eso, de madrugada en el hotel, antes de apagar la luz, Alfredo dedicó la última línea de su escrito a sus compañeros: «Me siento profundamente orgulloso de todos ellos». De todos, insistía. Pero algunos fueron condecorados, y otros no.

    https://www.abc.es/espana/abci-urqui...1_noticia.html

  8. #368
    18-O, el día que llovieron piedras sobre Barcelona

    Antidisturbios de la Policía relatan a ‘El Independiente’ las dificultades de su intervención ante los graves altercados registrados en la capital catalana hace justo un año tras dictarse la sentencia del ‘procés’ / “Nos querían matar, ésa era la sensación”, recuerdan

    ANTONIO SALVADOR Redactor
    18/10/20 - 00: 01

    «Estábamos en el aeropuerto de El Prat y sobre las siete de la tarde nos mandaron a la zona de Vía Laietana porque los compañeros de Valladolid se estaban quedando sin material y llevaban mucho tiempo aguantando allí. Había que relevarlos. Fue una auténtica barbaridad; no he estado nunca en un campo de batalla, pero debe ser parecido a lo que yo vi aquel día». Será difícil que este policía coruñés y el resto de agentes que se desplegaron en el entorno de la Plaza Urquinaona olviden la tarde-noche del 18 de octubre de 2019, cuando tuvieron que repeler los ataques de los radicales independentistas en el servicio más comprometido desde que se crearon los Antidisturbios hace 30 años. Aquel viernes de otoño de hace justo un año volaron literalmente las piedras sobre Barcelona.

    Hacía cuatro días que el Tribunal Supremo había dictado la sentencia que mandaba a prisión a los líderes del proceso secesionista -entre ellos el ex vicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras– y la turba encadenaba varias jornadas manifestando su rechazo al fallo judicial en puntos estratégicos de Barcelona. No se recuerda en España altercados tan violentos como los que se registraron aquel 18-O en la capital catalana. «No creo que ni en los peores momentos del País Vasco se viviera nada igual», indica uno de los policías nacionales que integraron el dispositivo.

    La mayoría de los funcionarios de las Unidades de Intervención Policial (UIP) que el Ministerio del Interior había enviado como refuerzos desde distintos puntos de España en previsión de incidentes acumulaban años de experiencia en servicios calientes. Muchos habían estado en Cataluña con motivo del referéndum del 1-O (2017), cuando recibieron órdenes junto a la Guardia Civil de evitar que se pudiera llevar a cabo la votación ilegal. Pero ninguno podía imaginar realmente a lo que se iban a enfrentar aquella jornada en la que la ira se instaló en la calle. «Si no es con imágenes, es difícil explicar con palabras lo que vivimos aquella noche», explica a este diario un agente de la I UIP (con base en Madrid e indicativo Puma).

    «Llevaba entonces 13 años en la UIP y he estado en primera línea en manifestaciones de mineros en Madrid, partidos de alto riesgo, otros acontecimientos… Pero nunca había visto la violencia y agresividad de aquel día», destaca un ‘antidisturbios’ gallego que iba de escudero. También su grupo (Raya) había sido requerido para reforzar a los compañeros desplegados en el eje Via Laietana-Plaza Urquinaona, escenario de la batalla campal librada ante los ojos de medio mundo.

    Aquella jornada fue larga, demasiado larga. Desde por la mañana, centenares de manifestantes se manifestaban a las puertas de la Jefatura Superior de Policía, en la céntrica Via Laietana. «A las 11 horas ya estábamos con todo el material puesto. Estuvimos aguantando, aguantando, aguantando… Sufrimos agresiones ante las que hubiéramos respondido al instante en cualquier otro lugar de España, pero los jefes nos decían que había 15.000 personas en Plaza Catalunya y que si empezábamos a actuar a las 12 de la mañana nos desfondaríamos y no tendríamos fuerzas para aguantar 18 horas al máximo nivel», rememora un Jaguar, indicativo asignado a la II UIP (base en Barcelona).

    No he estado nunca en un campo de batalla, pero debe ser parecido a lo que yo vi aquel día en Barcelona», describe un ‘antidisturbios’

    Entrada ya la tarde, los funcionarios empezaron a avanzar para hacer retroceder a los violentos, que organizaban barricadas con contenedores y otros elementos del mobiliario urbano y lanzaban piedras y todo tipo de objetos para dificultar la respuesta policial. La calles próximas a Urquinaona eran el epicentro del enfrentamiento, retransmitido en tiempo real. «En algunos momentos se llegó al cuerpo a cuerpo», subraya uno de los agentes, que comparte la opinión expresada por otros funcionarios con los que ha hablado El Independiente para la elaboración de este reportaje: la organización que tenían los manifestantes y el grado de virulencia con la que se emplearon.

    «Nos querían matar, ésa era la sensación. Llevo en la unidad desde los primeros años y jamás había trabajado con esa intensidad», destaca un policía, sorprendido por el material que utilizaron los violentos en la refriega: adoquines, piedras, motosierras, mazos, picos, palas martillos, llaves inglesa… «Aquello parecía el Leroy Merlin», bromea uno de los agentes.

    Varios policías sufrieron graves heridas aquel día por el impacto de los objetos que les lanzaron. Un policía vigués (Iván A.F.) hubo de permanecer ingresado 17 días en la UCI -13 en Barcelona y cuatro tras regresar en un avión medicalizado a Galicia- debido a la fractura del hueso occipital, lo que le ha dejado una grave secuela: la pérdida de visión. A Ángel H.S. le fracturaron el radio de su brazo derecho, por lo que tuvieron que operarle para colocarle una placa y seis tornillos. Tampoco ha vuelto a vestir el uniforme: dentro de unas semanas tendrá que pasar nuevamente por el quirófano al no haber soldado el hueso. Y Álvaro G.B., destinado en Barcelona y que cayó desplomado en las inmediaciones de la Plaza Urquinaona al golpearle un objeto pesado en la cabeza, sufre secuelas psicológicas desde entonces.

    «Nos quedamos cuatro o cinco veces sin material»

    «Saldríamos desde la Jefatura Superior como a las cinco y calculo que no fuimos capaces de llegar hasta Plaza Catalunya hasta las 22.30 o 23 horas. Y habrá menos de un kilómetro. Avanzábamos 50 metros y casi no podías mantener la posición porque levantaban otra barricada y nos la lanzaban», cuenta un agente que también vivió en primera persona aquella actuación. Y añade: «Utilizábamos todo el material que teníamos a nuestro alcance, pero no podíamos evolucionar todo lo rápido que queríamos no sólo por la cantidad de gente que había y por los objetos que nos arrojaban, sino porque nos quedamos cuatro o cinco veces sin material».

    Uno de los mandos que participaron en el dispositivo cifra en «9.000» el número de pelotas de goma que los Antidisturbios de la Policía Nacional dispararon aquellos días en Barcelona. «No sé en la Transición o en conflictos de los Astilleros en los años 80, pero esa cantidad es una barbaridad. Se tiró todo lo que teníamos, no podíamos con ellos. Esto estaba muy orquestado», sostiene.

    Nuestras escopetas estaban tan calientes que teníamos que dejar de disparar; aparte de que nos quedábamos sin pelotas», recuerdan

    Aquel día se puso verdaderamente a prueba el material de defensa que emplean los Antidisturbios. No sólo los cascos, que se someten a exigentes pruebas de resistencia -tienen que soportar temperaturas extremas y disparos a escasa distancia sin que perforen la superficie- para garantizar la seguridad de los funcionarios en el desempeño de su trabajo. También el resto de protecciones del cuerpo y el armamento.

    «Nuestras escopetas [Franchi del calibre 12] estaban tan calientes que teníamos que dejar de disparar; aparte de que nos quedábamos sin pelotas y teníamos que recuperar todo lo que podíamos según avanzábamos. Había momentos en que las bocachas no nos facilitaban esa labor», explica uno de los policías.

    Una de las críticas a aquel dispositivo fue que no se autorizara el uso del camión lanza-agua, vehículo utilizado por policías de otros países para desalojar a los manifestantes. El vehículo viajó a Barcelona, pero no salió de las instalaciones policiales de la Zona Franca -donde tiene su base la II UIP- en lo que se atribuye a una decisión de carácter exclusivamente político. Sí sacaron a la calle los Mossos su tanqueta para derribar las barricadas de los violentos ante la intensidad de los enfrentamientos en la noche del 18-O.

    Cuesta trabajo imaginar qué hubiera ocurrido aquel día si el peso de la respuesta policial hubiera recaído exclusivamente en la Policía de la Generalitat, el Cuerpo que tiene las competencias en materia de seguridad ciudadana y orden público en Cataluña. La desconfianza que despertó su actuación el 1-O (2017) por no impedir la celebración de la consulta independentista quedó disipada el 18-O (2019). «Con toda honestidad, nos reunimos con ellos y nos dijeron que venían mal dadas y que no llegaban. Pusieron sus cartas encima de la mesa y nos repartimos la tarta. Hacía años que no pasaba eso en Cataluña», resalta un mando policial.

    Bautizada como ‘Operación Ícaro’, la Policía Nacional envió un contingente a Cataluña a principios de octubre de 2019 en previsión de los disturbios que se registrarían cuando el Tribunal Supremo diera a conocer la sentencia del procés, como así sucedió. También el Cuerpo de Mossos movilizó todos sus recursos en el marco del ‘Plan Minerva’ para reforzar su capacidad operativa ante los incidentes que se esperaban.

    La actuación de aquel ‘viernes negro’ en Barcelona ha quedado grabada a fuego en la Unidades de Intervención Policial. Ni el mando más retorcido habría podido imaginar en el peor de los sueños un ‘entrenamiento’ más extremo para sus integrantes en el Centro de Prácticas Operativas de la Enira (Linares) como el desafío al que tuvieron que enfrentarse aquella tarde-noche de otoño en la que llovían piedras. «Venía un compañero que había pertenecido a los Grises y no recordaba nada igual. Fue una auténtica barbaridad», apostilla un policía. Ni él ni ninguno de sus compañeros lo olvidarán.

    https://www.elindependiente.com/espa...bre-barcelona/

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