ADN contra las infecciones alimentarias

La mayoría de las infecciones alimentarias se producen porque una bacteria consigue llegar del plato al organismo. La más famosa de ellas es 'Salmonella', pero otras muchas son igual de inoportunas y peligrosas: Campylobacter, Listeria, Escherichia coli...


Estos patógenos son viejos conocidos para las autoridades sanitarias, que, al menos en el primer mundo, han conseguido frenar su expansión mediante medidas de seguridad y control en la cadena alimentaria.


Pese a todo, de vez en cuando, siguen dándose brotes e infecciones localizadas a causa de estos patógenos. Según el último informe oficial, en 2012 se produjeron 214.000 infecciones alimentarias en toda Europa. De ellas, 'Campylobacter' fue la principal responsable.


La secuenciación del genoma de un patógeno, ha añadido, puede ser muy útil para la salud pública, aunque hasta la fecha no se ha utilizado de forma amplia, sino en contadas ocasiones. La técnica sí se emplea de manera habitual en la detección de nuevas y potencialmente peligrosas cepas de la gripe aviar, y su uso se extenderá gracias al abaratamiento y la disponibilidad de la tecnología de secuenciación genómica.


Como primer paso, los investigadores han comenzado a analizar el ADN de todas las infecciones provocadas por Listeria registradas en Estados Unidos durante este año, así como el procedente de muestras localizadas en alimentos contaminados o fábicas.

Esta bacteria ocupa el tercer puesto en número de infecciones alimentarias en EEUU y es especialmente peligrosa para las mujeres embarazadas. Si la infección se produce en las primeras semanas de la gestación puede provocar un aborto espontáneo.

Si ocurre con el embarazo más avanzado, puede conducir a la muerte fetal, ya que las bacterias pueden atravesar la placenta e infectar al feto. Las verduras, la carne o la leche sin pasteurizar son algunos de los alimentos a través de los que la Listeria puede llegar al organismo.


http://www.elmundo.es/salud/2014/04/16/534ea608e2704e3b3f8b457c.html


Con lo diminutas que son las bacterias, y lo mortales que pueden ser.