Qué curioso. Esas mismas palabras sobre la permanencia de la tierra y la ausencia de los soldados, o muy parecidas pero con el mismo sentido, fueron puestas en boca de Gregorio Cruchaga, el lugarteniente de Mina, mientras observaba los montes donde esperaba montar una emboscada contra los franceses.
Y también es curioso la relación con la milicia de el bosque de El Carrascal. Allí se montaron combates un día sí y otro también, y los convoyes que llevaban trigo de la Ribera a Pamplona durante la francesada temían pasar por él.

Vieja tierra navarra y vieja tierra española la primigenia vasconia.