Me ha encantado la historia. He visitado la isla, la primera vez hace unos años, los erizos eran tan visibles que hasta los podías coger con la mano y ver sus movimientos, con cuidado, pinchan un poco.

La segunda vez el año pasado, unos días, y note un gran cambio. Allí impera la calma, y en la noche se pueden hacer fotos de la vía láctea.