Que el compañero se tenga que comer prisión salta a la vista que es desproporcionado.Sobran herramientas y maneras para sancionarlo sin necesidad de que pase por una experiencia de las que marcan en la vida por unos hechos que no pasan de desavenencias o insultos en mayor o menor grado.

De todas maneras somos uno de los colectivos menos solidarios que existen y la falta de solidaridad y de unión es la causa de casi todos nuestros males.Las palmaditas en la espalda y demás están muy bien pero cuando hay que poner los huevos sobre la mesa en forma de instancias y otro tipo de herramientas que tiene el guardia a su disposición para decir basta,se termina quedando uno solo.