“El Húsar”. Buena historia del “maestro” que nos transporta a una milicia a medio camino entre el romanticismo y la brutalidad de la guerra de la independencia. Magistral el inesperado final con la visión de los lanceros españoles recortados en el horizonte y que representan ni más ni menos que la muerte. Recomendable su lectura sin duda alguna; y se puede complementar con la visualización de una película titulada “Los Duelistas”.

Lo de Baler ( me gusta más referirme a los hechos de esta manera )además de la narración de aquellos hechos, de los que de algún modo casi todos los conocemos, me intrigan más los obligados actores que los vivieron y lo que posteriormente pasó con ellos. Ando buscando información, que en muchos casos es ínfima o simplemente inexistente, y en algunos casos sorprendente por lo que el destino deparó a aquellos hombres. Todo un reto que poco a poco iré completando.

Hoy quiero recomendar otro libro que también nos retrotrae al pasado bélico español.

El autor es sumamente conocido y querido por la GC. Se trata de Lorenzo Silva que, por una serie de circunstancias, tiene algunos puntos coincidentes en su vida con el norte africano que tantos disgustos y tanta sangre española ha costado. Se titula el libro “Del Rif al Yebala. Viaje al sueño y la pesadilla de Marruecos”. En él, Lorenzo realiza un viaje, partiendo de Melilla, por los lugares del desastre del 21 y va entrelazando la historia y el presente de ese misterioso país que es el Rif; de sus gentes y del recuerdo que todavía subsiste en la memoria de algunos de sus habitantes.

En la contraportada se puede leer: “ Para Lorenzo Silva recorrer Marruecos es hacer realidad un sueño de infancia y, a la vez, adentrarse en el impresionante escenario de la aventura bélica de su abuelo, combatiente de a pie en la llamada guerra de África. A lo largo de ocho jornadas, y con la compañía de su hermano y un amigo, el escritor explora el interior del país para descubrir, y descubrirnos, la áspera región del Rif…… en julio, bajo el mismo sol asfixiante que tuvieron que soportar aquellos soldados en el verano africano, el color de la tierra roja, como de herrumbre, el sabor del té con hierba buena, el sonido de la música andalusí o el silencio de los pésimos caminos y los mendigos inmóviles ”

Un saludo.