Personalmente no estoy en contra de la fiesta, pero al igual que muchos pensamos de otras actividades subvencionadas como el cine o el teatro, estas actividades deberían sufragarse por sí mismas, en su mayor parte, al menos.
Creo que a la mayoría de nosotros nos agrada una buena película o comprendemos que a otros les pueda agradar una buena corrida de toros como las que se celebran en Las Ventas o La Maestranza. Sin embargo todos hemos podido comprobar que con nuestros impuestos se patrocinan auténticos folletos políticos o verdaderos bodrios infumables, lo mismo que hemos visto capeas nocturnas en la que los pocos participantes que quedan después de varios días de festejos, cansados y borrachos, sólo tratan de darle un puntapié en el hocico o golpearle con un botellín vacío en la cabeza del animal.
Todavía más denigrante es que muchos ayuntamientos tienen en la actualidad hipotecado el presupuesto de varios ejercicios y tienen que suspender servicios a la comunidad mientras siguen dilapidando casi la mitad de su presupuesto anual en festejos taurinos de muy cuestionable calidad argumentando que revitalizan la economía local.
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