Las 10 claves de la caza de 'el Chicle' y cómo escondió el cuerpo de Diana Quer
Se trata de un criminal ágil, que sabía cómo actuar. Hasta que cometió un desliz que condujo a su detención. La Guardia Civil sospechaba desde noviembre de 2016 de su implicación en la desaparición de la joven en A Pobra.
Con la "agilidad mental" de un asesino, con la sangre fría de alguien que se mueve con facilidad en el mundo de la delincuencia,
Diana Quer disfrutaba de las fiestas de A Pobra do Caramiñal la noche en la que se esfumó sin dejar rastro, la del 22 de agosto de 2016. Esta semana se cumplirán 500 días de aquella fecha. Desde entonces, los esfuerzos del Instituto Armado se centraron en localizar a la joven madrileña y a esclarecer uno de los casos más complicados que cabe recordar. Los agentes no bajaron los brazos, ni siquiera cuando en abril de 2017 el juez sobreseyó las pesquisas en torno a la desaparición.
el coronel Manuel Sánchez Corbí, jefe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, ha desgranado las claves de la investigación. También ha ofrecido el relato de cómo llegaron hasta el Chicle, cómo se movía este delincuente y autor confeso del asesinato de Diana Quer.
El coronel Francisco Javier Jambrina, responsable de la comandancia de la Guardia Civil de La Coruña, dice de él que tenía una "agilidad mental" destacable, siempre al servicio de sus crímenes, tratando de no dejar rastro. Así lo hizo con Diana Quer. También con la mujer a la que trató de secuestrar el pasado 25 de diciembre, delito frustrado que terminó por hacer estallar su trayectoria.
.El principal sospechoso de la Guardia Civil
En un primer momento, el criminal presentó una coartada: estaba en las fiestas de A Pobra do Caramiñal, sí; pero dijo que estaba con su mujer.
Más tarde, en una segunda declaración ante los agentes, el Chicle cambió de coartada. Señaló que aquella noche salió a robar gasolina en compañía de su esposa, quien refrendó este relato. Los cuñados de el criminal también encubrieron sus movimientos.
El Instituto Armado puso el foco, aún más si cabe, sobre Abuín. Desde noviembre de 2016 estaban convencidos de su culpabilidad, pero no había pruebas.
Las "no pistas"
Los agentes realizaron cientos de entrevistas a las personas más próximas a Diana, incluyendo a su familia. Enseguida se descartó la posible implicación en el caso de alguien cercano a la joven. Tras el rastreo de su teléfono móvil tampoco se encontraron evidencias de una hipotética huida voluntaria. No había ninguna pista.
Y las "no pistas", ha apuntado Corbí, también son una evidencia.
El pasado delictivo de el Chicle encajaba con su posible implicación en la desaparición de Diana Quer. Este individuo había estado relacionado con algunos casos de trapicheos menores en la zona. También abusó sexualmente de su cuñada, hermana gemela de su mujer.
"Creo que me están siguiendo, ¿usted sabe por qué?", le dice el Chicle al agente. Desde entonces, con la intención de desvincularse del caso, ofrece su colaboración. Falsa, por supuesto. Entrega un teléfono a las autoridades para que rastreen sus movimientos, aunque previamente ha alterado su contenido. También les dice que pueden investigar su coche, que ya había limpiado de pruebas.
El Chicle sabía cómo actuar.
La Guardia Civil montó un operativo de seguimiento, aunque el terreno no facilitaba sus labores y el criminal actuaba con la "agilidad mental" a la que hacía referencia el coronel Jambrina.
Ya hemos dicho que el Chicle se movía con facilidad por una zona compleja. Lo hacía a bordo de un Alfa Romeo de color plateado, propiedad de su mujer. Los guardias civiles siguieron sus pasos, siempre a una distancia prudencial, pero no era sencillo hacerlo: "No somos gallegos y la gente se daba cuenta de quiénes éramos", ha reconocido Sánchez Corbí en rueda de prensa.
El pasado 25 de diciembre se aproximó a una mujer en Boiro con el ánimo de robarle el teléfono móvil. Esta se resistió. "Si quieres dinero, te doy 20 euros que llevo encima", le dijo ella. O, al menos, se expresó en términos similares. Ante el revuelo que se estaba montando, el Chicle cejó en su empeño y le dijo a la mujer que se trataba de una broma que había organizado el novio de ella. Enfiló el camino a su coche y se montó en él.
Ella hizo un gesto marcado: se asomó para ver con mayor exactitud la matrícula del coche. Él lo percibió y, con una herramienta en la mano -posiblemente una palanqueta-, se le acercó y la conminó a meterse en el maletero del vehículo.
Se produjo un forcejeo fiero. El Chicle trataba de cerrar la puerta del maletero, pero ella ponía las piernas para evitarlo. El criminal no lograba su objetivo. Operado recientemente del hombro, no pudo cerrar la puerta.
En esas, dos jóvenes se aproximaron y la mujer logró escapar. El Chicle se dio a la fuga. La Guardia Civil lo detuvo poco después y confesó el crimen de Diana Quer.
La investigación de otros casos
En la zona hay varios casos sin resolver. Unos, relacionados con abusos sexuales. Otros, con desapariciones sobre las que nada se sabe. La Guardia Civil cruzará ahora los datos de los que dispone para dirimir si el Chicle puede estar relacionado con más casos de los que hasta ahora se conocen.
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