Yo me cago en esas mentes putrefactas, enfermas, que se mofan con publicidad del mal ajeno, acrecentando el dolor...
Ojalá pague por ello, ella, y tod@s los indigentes mentales que se dedican a reírse de semejante desgracia.
A los que los conocíamos nos queda el consuelo, de que este tipo de seres no les llegarían ni a la suela del zapato ni en sus más maravillosos sueños.
Descansad en paz compañeros. Dejáis un vacío muy grande, enorme. Os vamos a echar mucho en falta.