Sí, Trevelez, estoy totalmente de acuerdo contigo, en la importancia y el tremendo papel que los sindicatos han tenido en la consecución de unos derechos sociales básicos (de hecho, la lucha que hasta hace poco hemos visto en las asociaciones de guardias civiles, a los más curtidos de los sindicatos les trajo grandes añoranzas de tiempos pasados, duros y persecuciones). Pero convendrás que entre aquello y lo de hoy en día existe un abismo inconmensurable que espero se empiece a solucionar con el actual acicate que está propiciando la coyuntura por la que estamos todos (unos más, otros nada y otros con ganancias de río revuelto) pasando.

Estoy seguro que conoces indudablemente el modo por el que se han estado ganando habitualmente los ascensos dentro de los grandes sindicatos (no digo que tú hayas sido uno de esos, y por lo que veo me consta que los has tenido que llevar jodido dentro de la "casa"). Zancadillas, puñaladas, entrega de prebendas.....para conseguir algún carguito. A algunos les bastaba un puestecillo no muy alto pero con el que poder hablar de tú al jefe en el trabajo (por aquello de engordar el ego) y sentirse respaldado por otros para hacer en muchas ocasiones cosas que no eran necesarias. Otros han aspirado a poder codearse con "autoridades" y echar alguna comidilla y viajecillos.....y así vamos llegando al de los relojes y los cruceros, a los de las visas oro (que existen y en cantidades descontroladas dentro de los mismos sindicatos).

Entre las cuestiones más "normalillas" está el mirar a otro lado con el tema de los liberados, que ellos te respaldarán cuando sea necesario, y pueden movilizar a otros o ponerlos en tu contra si no les aplicas el buen rollito.

Repito que no es la constante, pero sí muy habitual al menos en las circunscripciones que conozco personalmente, que son capitales de provincia y algún federal. Demasiado habitual.

Por otra parte está el desmadejo que han conseguido los jefes de los principales sindicatos obrando como lo han venido haciendo en los últimos años, entregándose a una serie de actitudes que no eran precisamente las de quienes han de velar por lo que la clase trabajadora, desde sus filas más desfavorecidas, han venido demandando: dejar de estar en la cola de todo y de todos, y poder unire al pelotón de la sociedad que disfrutaba de unos beneficios sociales que ellos, en el siglo XXI aun no llegaban a tocar.

Es innegable que si los trabajadores como motor, y el resto de la sociedad como apoyo que empuje no se unen en una sola lucha, con una sola voz, y una acción unitaria, nos iremos todos a tomar por saco y se perderá un siglo de luchas, sacrificios, persecuciones.....que nos pusieron donde estábamos. Y es por eso que opino que no es momento de reproches, sino de trabajo y acción.

Más adelante deberán rendir cuentas los que han propiciado que la clase trabajadora, que los más débiles social y políticamente hablando, en estos momentos se encuentren divididos, sin norte y sufriendo brutales ataques de los que hasta ahora les ha sido imposible defenderse.

Y en eso, amigo, como en el campo de batalla, si los cuadros de mando se dedican a la molicie el desastre, la ruina y la derrota están asegurados. :salu: