He leído íntegramente el testimonio que acompaña al fotograma de la imposición de la Laureada, lo escribe Antonio García García cuyo padre guardia civil murió en el asedio, Antonio tenía entonces 9 u 11 años, no recuerdo bien, la descripción de lo que vieron los ojos de ese niño de la mano de su madre es indescriptible y ha sido imborrable para él durante toda su vida, no es la historia narrada sino la historia vivida en primera persona.