Como anécdota simpática, los primeros que llegaron al lugar fueron dos muchachos en bicicleta y se me ocurrió pedirle prestada una de ellas para acercarme al pueblo y llamar por teléfono a la Base Aérea.

Cuando circulaba camino del cercano pueblo me crucé con una larga fila de vehículos, incluso una camioneta, que llenos de gente iban camino de la playa atraídos por el accidente que habían visto momentos antes. Me miraban y alguno preguntaba gritando: ¿Eres tu uno de los pilotos?

En el pueblo solicité en un comercio que me permitieran llamar por teléfono y muy amablemente me dejaron. La anécdota se complementa con que al hablar con “Preparación de Vuelos” y solicitar el Oficial de Servicio, el soldadito me gruñó todo nervioso: Lo siento no puedo atenderle ahora… se nos ha caído un avión. Y me colgó el teléfono. Tuve que volver a llamar y antes de que hablara decirle que YO ERA EL PILOTO DE ESE AVIÓN QUE SE HABIA CAIDO.


No obstante ya se había puesto en marcha el dispositivo del SAR, ante la información del vuelo de Iberia a la TWR que comentábamos antes, y no tardó en llegar un helicóptero para trasladarnos a la Base Aérea, dejando el avión al cuidado de la Guardia Civil hasta que llegara personal militar.


En esta curiosa fotografía se ve a un Guardia Civil, con el avión al fondo, explicándome (a mí) como había sido el amerizaje.


¡Como si yo no lo supiera!


Recuerdo que cuando llegaron estos dos motoristas de la Guardia Civil les dije yo en plan de broma:


¿No irán ustedes a multarme por estar mal aparcado, verdad?