Respecto a la que aparecen unos guardias tumbados por el suelo, manchando el uniforme en medio de la pradera…ya les vale. Bigote a la moda….y mucha juventud. Luego se quejarían de que el jefe era un pesao y un tocapelotas.
Por cierto, el lugar donde estaba esa academia, fue en su día un preventorio para tuberculosos ( creo). Algunos de nuestros abuelos y abuelas de la zona encontraron allí su primer trabajo “moderno”.