Para mi lo de los sindicatos es como lo de la iglesia. Me explico. El cura de pueblo o de barrio me merece un enorme respeto por ser la persona que de verdad mantiene contacto directo con la gente (al igual que el sindicalista de una fábrica lo tiene con los trabajadores). Pero a partir de ese punto, cuando empiezan a "ascender" en ambos casos me empiezan a parecer todos "menos limpios" (por decirlo finamente).
Y que conste que quien suscribe no es precisamente un ferviente admirador de la iglesia.
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